…nos habría contado lo útil que ha sido durante tantos años, pero que está agotada! Que le flojean las patas, se le desprende la chapa del sobre, que ya no se ve conviviendo con una actual alfombra, un sofá moderno, unos jarrones frescos…y tiene razón. Ha hecho un buen trabajo hasta ahora y lo que no sabe, es que seguirá haciéndolo con nuestra transformación. Queremos ligereza con el blanco, atrevimiento con el diseño irregular de sus patitas y modernidad con las geométricas líneas doradas de su sobre. Su acabado es lo suficientemente neutro como para poder encajar en muchos ambientes actuales, al mismo tiempo que posee ahora una gran personalidad.
Ahora sí puede seguir aportando todo aquello para lo que fue creada y que nosotros supimos ver y preservar para que continúe su camino. Creo que si le preguntara, me daría las gracias y yo le sonreiría con los ojos. Esa sonrisa que viene de dentro y no necesita palabras.